Por nivel
| A1 | 499 |
|---|---|
| A2 | 360 |
| B1 | 229 |
| B2 | 24 |
| En total | 1.112 |
vocabulari · vocabulario
Las palabras que se estudian en el curso, con su significado, su nivel y su tema. Para quien viene del castellano muchas se reconocen a la primera; las que cuestan son las que se parecen y no significan lo mismo.
Las palabras del curso repartidas por nivel, clase y tema, con una muestra de cada tema y los falsos amigos.
El vocabulario del curso está pensado para hablar de lo de todos los días: la familia, la comida, la casa, la ciudad, el trabajo, las compras, el tiempo, lo que sientes y lo que piensas. Cada palabra lleva su nivel del A1 al B2, su clase —verbo, sustantivo, adjetivo, expresión…— y un tema, para poder estudiar un bloque cada vez en lugar de una lista interminable.
Además del significado, cada palabra trae lo que hace falta para usarla: el género y el plural de los sustantivos, el femenino de los adjetivos, las formas que se salen de la regla en los verbos, y cómo suena, en transcripción o en alfabeto fonético, con su audio. No es un diccionario: es lo que conviene saber primero, ordenado para aprenderlo.
El nivel de cada palabra es una orientación del curso, no la de ningún examen oficial, y el catalán de todas está pendiente de la revisión de un hablante nativo.
Las cifras salen de los datos de la app: son las palabras que hay dentro hoy.
| A1 | 499 |
|---|---|
| A2 | 360 |
| B1 | 229 |
| B2 | 24 |
| En total | 1.112 |
| Verbos | 175 |
|---|---|
| Sustantivos | 546 |
| Adjetivos | 134 |
| Adverbios | 59 |
| Pronombres y determinantes | 39 |
| Preposiciones y conjunciones | 36 |
| Números | 40 |
| Expresiones | 83 |
Las primeras palabras de cada tema, tal como están en la app: la palabra en catalán, lo que significa y su nivel.
Algunas cartas de «Cierto o falso», con su respuesta y su porqué: las de las palabras que se parecen a una castellana y no significan lo mismo.
Cama significa «cama».
Falso
Cama es «pierna». La cama donde se duerme es el llit.
Noi significa «no».
Falso
Noi es «chico» y noia, «chica». «No» es no.
Botiga significa «botica, farmacia».
Falso
Botiga es cualquier tienda. La farmacia es la farmàcia.
Rentar significa «lavar».
Cierto
Rentar els plats, lavar los platos. Nada que ver con sacar rentas.
Llevar-se significa «llevarse algo».
Falso
Llevar-se es levantarse de la cama: em llevo a les set. Llevar algo es portar o dur.
Estrany significa «echar de menos».
Falso
Estrany es raro, extraño. Echar de menos es enyorar.
Brut significa «sucio».
Cierto
La roba bruta es la ropa sucia: nada que ver con «bruto».
Dolent significa «doliente».
Falso
Dolent es «malo»: una pel·lícula dolenta.
Una palabra se sabe de dos maneras. Se reconoce cuando, al verla o al oírla, sabes qué significa; se recuerda cuando, al necesitarla, te sale. Viniendo del castellano, el reconocimiento llega solo con muchas palabras: «ciutat», «platja» o «treballar» se entienden en contexto sin haberlas estudiado. El recuerdo no: en mitad de una frase lo que sale primero es la palabra castellana, y la catalana se queda en la punta de la lengua aunque la hayas leído muchas veces.
Por eso el quiz se hace en los dos sentidos. De catalán a castellano entrena el reconocimiento, que es lo que usas al leer y al escuchar; de castellano a catalán entrena el recuerdo, que es lo que usas al hablar y al escribir, y cuesta bastante más. Y responder escribiendo cuesta más que elegir entre opciones, porque no hay ninguna que dé la pista. Empezar por lo fácil y pasar a lo difícil cuando las palabras ya suenan es la forma de avanzar sin desanimarse.
Los falsos amigos son la trampa clásica entre lenguas cercanas, y entre el catalán y el castellano hay muchos. Algunos salen a diario: «cama» es pierna, y la cama es «el llit»; «gana» es hambre, y las ganas son «ganes»; «botiga» es cualquier tienda; «rentar» es lavar; «dolent» es malo; «brut» es sucio. Otros solo cambian un matiz, como «maco», que se dice de una cosa bonita y de una persona guapa o maja, y confunden igual.
Un falso amigo se aprende mejor fallándolo una vez y viendo por qué que leyendo una lista. Por eso muchas cartas de «Cierto o falso» afirman justo lo que un hispanohablante daría por bueno —«cama» significa «cama»— y, al deslizarlas, explican la diferencia. La otra ayuda es aprender las palabras dentro de una frase: «em fa mal la cama» deja claro, sin traducir nada, que no se está hablando de irse a dormir.
Aprender una palabra sin su género es aprender media palabra. La mayoría coincide con el castellano, pero las que no coinciden salen a diario: «el nas» es masculino, «la dent» femenino, «el núvol» masculino, y el postre se dice en plural y en femenino, «les postres». Los plurales tienen también sus sorpresas: muchas palabras acabadas en vocal tónica recuperan en plural una «n» que no se ve en singular, como «germà» y «germans», o «nadó» y «nadons».
Por eso cada sustantivo del vocabulario lleva una nota con su género y, cuando hace falta, su plural; cada adjetivo, su femenino, y cada verbo, las formas que se salen de la regla. Conviene decir la palabra en voz alta con el artículo delante: «la dent», «les dents». Así el género se queda pegado a la palabra desde el principio y no hay que deducirlo en mitad de una conversación, que es justo cuando más se nota el error.
La memoria olvida deprisa lo que solo ha visto una vez, y olvida más despacio cada vez que lo recupera. En eso se basa el repaso espaciado: una palabra estudiada hoy vuelve al día siguiente, después a los pocos días, a la semana y más adelante, cada vez más separada. Diez minutos diarios con las palabras que tocan rinden más que una tarde entera con una lista, porque cada repaso llega cuando la palabra estaba a punto de irse.
También ayuda estudiar por temas en lugar de en orden alfabético. Las palabras de la cocina, de la casa o del médico se recuerdan mejor juntas, porque se usan juntas, y una situación concreta —pedir en el mercado, describir un piso— da un contexto donde colocarlas. Filtrar por tema y por nivel, hacer un quiz corto sobre ese grupo y volver a él al día siguiente es una rutina sencilla que funciona mejor que intentar abarcarlo todo de golpe.
Tres maneras de trabajar el mismo vocabulario: mirarlo, recordarlo y ponerlo a prueba. Al terminar un quiz o una ronda de cartas, lo que ha salido entra en el repaso del día.
Con buscador y filtros por clase, tema, nivel y estado. Cada palabra, con su audio, su pronunciación y su nota.
De catalán a castellano o al revés, eligiendo entre cuatro o escribiendo, con todas las palabras o solo con las que dejan los filtros.
Ideas escritas sobre lo que más confunde, y cartas de palabras y de frases que se montan solas. Cada una se explica al momento.
No hay un número mágico, pero con unos cientos de palabras bien elegidas ya se sostiene una conversación sencilla, y con un par de miles se entiende la mayor parte de lo que se oye a diario. Para quien viene del castellano el esfuerzo es menor, porque muchas se reconocen solas: lo que cuesta son las que se parecen y significan otra cosa.
Pensando en lo que hace falta para hablar de lo cotidiano: las de las situaciones de todos los días primero y las más específicas después, repartidas en temas y en niveles del A1 al B2. Están también las palabras de relación —preposiciones, conjunciones, pronombres— y expresiones hechas como «fer cua» o «tant de bo», que no se deducen del castellano.
En qué etapa conviene aprenderla, del A1 al B2, para estudiar primero lo que antes se necesita. Sirve para filtrar el listado, el quiz y las cartas. Es una orientación del curso y no la de ningún examen oficial, y una palabra marcada como B1 puede hacerte falta el primer día: si es así, apréndela sin esperar.
Palabras que se parecen a una castellana y significan otra cosa: «cama» es pierna, «gana» es hambre, «botiga» es cualquier tienda, «rentar» es lavar y «llevar-se» es levantarse de la cama. Provocan muchos errores porque la forma parecida invita a no mirar el significado, y por eso muchas cartas de «Cierto o falso» van justo sobre ellas.
Casi siempre, pero no siempre, y las excepciones se oyen mucho: «el nas» (la nariz), «la dent» (el diente), «el núvol» (la nube) o «les postres» (el postre) cambian de género respecto al castellano. Por eso la nota de cada sustantivo dice si es masculino o femenino y, cuando hace falta, cómo hace el plural.
Sí. El quiz de vocabulario se hace eligiendo entre cuatro opciones o escribiendo la respuesta, en los dos sentidos: de la palabra catalana a su significado o del significado a la palabra. Escribiendo no cuentan los acentos ni las mayúsculas, porque lo que se mide es si la recuerdas, y vale cualquiera de sus significados.
Cada carta afirma algo: que una palabra o una frase significa tal cosa, o una idea sobre la gramática, la pronunciación o las costumbres. Se desliza a la derecha si es cierto y a la izquierda si es falso, o se usan los botones o las flechas del teclado. Al momento se dice si has acertado y por qué, y antes de empezar se eligen el tipo de carta, el nivel y cuántas.
Sí. Al terminar una ronda del quiz de vocabulario o de «Cierto o falso», las palabras y frases que han salido entran en el repaso del día, se hayan acertado o no, y vuelven cada vez más espaciadas. Además, cada palabra lleva su marcador en el listado: sin practicar, a medias o aprendida.
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