Qué cambia de un nivel a otro
El A1: los sonidos, el artículo y el presente
El primer nivel empieza por lo que el castellano no prepara: las letras y los sonidos propios, las siete vocales tónicas y la vocal neutra. Después vienen las piezas de cualquier frase: saludar y presentarse, el artículo —que en el catalán central va también delante de los nombres de persona—, el femenino y el plural, ser, estar y haber, el presente de los verbos, preguntar y negar, los números con la hora, los posesivos, y la pareja «anar» y «venir», que no se usa igual que «ir» y «venir».
Lo que suele pillar por sorpresa en este nivel son detalles que parecen caprichosos y no lo son: «la Marta» con artículo, «l'home» con apóstrofo pero «la universitat» sin él, «ja vinc» cuando te llaman aunque en castellano digas «ya voy», o la hora contada en cuartos, «un quart de deu» para las nueve y cuarto. Todo eso sale ya en el A1 porque se oye desde el primer día en cualquier conversación, y dejarlo para más tarde solo sirve para que se asiente la forma castellana.
El A2: contar lo que pasó
El segundo nivel es el de los tiempos verbales, y el primero es el que más despista: el pasado perifrástico. «Vaig menjar» parece «voy a comer» y significa «comí». Es el pasado de todos los días en la lengua hablada, y a su lado están el pretérito perfecto, «he menjat», para lo que sigue abierto, el imperfecto para describir y el futuro. Con ellos llegan los pronombres débiles de complemento directo e indirecto, las preposiciones, «m'agrada» y los gustos, el imperativo, comparar y la obligación.
En este nivel se pasa de las frases sueltas a sostener una conversación corta: explicar qué hiciste el fin de semana, pedir en un restaurante, quejarte de algo en una tienda. La trampa típica del A2 es traducir palabra por palabra desde el castellano. «Tinc que treballar» por «he de treballar», o «vaig menjar» queriendo decir «voy a comer», suenan naturales a quien piensa en castellano y delatan enseguida. Por eso las explicaciones comparan con el castellano y señalan dónde se separan las dos lenguas.
El B1: «en», «hi» y el subjuntivo
El tercer nivel es donde el catalán deja de parecerse al castellano en la estructura. Los pronombres «en» y «hi» sustituyen complementos que el castellano calla o repite: «En vols?» es «¿quieres (de eso)?», y «Hi vaig demà», «voy (allí) mañana». Después se combinan con los demás pronombres —«l'hi», «me'n», «n'hi»—, que es de lo último que se domina. Junto a ellos llegan el subjuntivo presente, el condicional para pedir con cortesía, las oraciones de relativo, las perífrasis verbales y los conectores.
Cierran el nivel dos unidades muy prácticas: contar lo que dijo otra persona, con los cambios de tiempo y de pronombre que arrastra, y los falsos amigos con el castellano, que a estas alturas ya han salido y conviene ordenar. Quien llega al B1 entendiendo casi todo suele atascarse aquí al hablar, porque los pronombres se piensan despacio y la conversación va deprisa. La salida no es memorizar tablas, sino repetir muchas frases hechas que los llevan hasta que salen solas: «n'hi ha prou», «no hi ha res», «hi estic d'acord».
El B2: registros, variantes y el catalán de la calle
El cuarto nivel pule lo que ya funciona. Llegan el imperfecto de subjuntivo y lo irreal («si fos ric…»), el pasado simple que se lee en los libros («parlà») aunque casi no se diga, la pasiva y las impersonales con «es», y las oraciones de condición, concesión y finalidad. Son estructuras que se entienden pronto y se usan tarde: sirven sobre todo para escribir con precisión y para seguir un texto formal, una noticia o una carta del ayuntamiento sin perderse.
La otra mitad del B2 mira fuera del aula: cuándo se trata de «tu», de «vostè» o de «vós», cómo cambian el balear y el valenciano respecto al catalán central, las frases hechas y los refranes, y el catalán que se habla de verdad, con sus muletillas y sus barbarismos. No es para imitar lo que no es correcto, sino para entender lo que se oye en la calle, en una serie o entre amigos, y saber distinguirlo de lo que conviene decir en una entrevista o por escrito.